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La Coctelera

Carpe Diem- 2008

9 may 08
11 mayo

Carpe diem- 2008

Los individuos que hemos abandonado las actividades laborales,al pasar a situación de jubilados,nos hemos convertido, desde hace bastantes años, en asiduos oyentes de las emisoras de radio. Muchos de nosotros compramos, o nos regalaron en alguno de los muchos cumpleaños,  unos pequeños aparatos analógicos,que solemos llevar en el bolsillo superior de nuestras cazadoras o chaquetas, con cuya compañía caminamos casi todas las mañanas y algunas tardes, dando largos paseos, con  los auriculares conectados a nuestros oídos. Son aparatos muy modernos, generalmente una docena o más de emisoras presintonizadas, lo que hace muy cómodo el manejo, pues se puede cambiar de emisora mediante la simple presión del dedo sobre un botón determinado.

Ante tales facilidades, se ha creado lo que yo llamo "infidelidad de frecuencia"; pues se puede mudar de emisora y de locutor de radio en el momento justo en que al escuchante no le agrada la música programada, o no comulga con la opinión expuesta por el tertuliano o político de turno. No debe olvidarse que a estas edades ( ya jubilados), conviene sólo prestar atenciòn a todo aquello que se aproxime a nuestra ideología;  a la parte amable de la noticia; a lo a los que nos agrade y a lo que incentive lña subida de la tensión arterial.

Por la mañana ( hora habitual del paseo) pulsamos el botoncito y pasamos de oir a Luis del Olmo a Carlos Herrera o de Jiménez los Santos a Carles Francino, en acciones que ahora llaman " zapping", terminando por no prestar atención en el momento en que nos encontramos con conocidos, con los que preferimos entablar conversación, sin soltar el pinganillo, que sigue colgado del oído. También, ponemos música clásica o ligera conectando con algunas de las emisoras especializadas; eso sí, procurando que las canciones que suenen sean en español: baladas o música española de antes del cambio de Régimen, que son, casi siempre, las preferidas ya que son suenan ritmos familiares.

Por la noche, ante la falta de sueño, suelo conectar el receptor después de la una de la madrugada. Me acuesto tarde, y, me quedo dormido, despues de haber pasado un buen rato alternando entre las emisoras: Onda Cero y la Ser. Sobre todo esta última que, desde hace muchos años, mantiene en antena un programa de bastante éxito: " hablar por hablar".

Generalmente son más de las dos de la mañana cuando, tras mirar la hora en el reloj de la mesilla de noche, doy media vuelta y, pocos minutos más tarde, me quedo dormido. Los auriculares me aislan del mundo exterior y, a veces, me sitúan como alguien ajeno a la casa. Mi esposa suele estar ya plácidamente dormida a esa hora, por lo que procuro que la música o los diálogos no trasciendan y, si alguna vez ha pasado, he tenido que aguantar la correspondiente bronca.

" Hablar por hablar" está incluido en la parrilla de la SER y se desarrolla entre la una y media y las cuatro de la madrugada, con el que conecto a pesar de no ser un  grupo de comunicación ( prensa, radio y TV), de ideología " progresista" tipo del que yo no soy  simpatizante, a pesar de liderar la EGM ( seguro que por una cuestión ideológica). Yo incluyo el contenido del espacio nocturno dentro del grupo de "confidencias a media noche", o de "reality show" en formato hablado.

El espacio está moderado por una chica catalana con voz dulce, abierta, y tono comprensivo y afectuoso, que se llama Cristina Lasvignes, sucesora de otras muchas profesionales del periodismo y la comunicación que han tenido éxito en radio; alguna de ellas se ha convertido en estrella de la televisión.

El programa es interactivo, con intervención de oyentes que cuentan sus "vivencias", y consiste en que unos explican su posición dentro de conflictos familiares o crisis existenciales; y, al mismo tiempo, piden consejo a personas que escuchan el programa, y a los internautas conectados a la Wed del mismo. Los oyentes se ponen en contacto con la emisora a través de un teléfono gratuito y, los internautas, lo hacen mediante la conexión a un chat que cuenta, según parece, con mas de 200 "enchufados" cada noche; son los llamados " chatines", quienes expresan sus opiniones en el muro del programa, siendo leidas por la locutora y presentadora del programa. Todos se atreven a dar consejos y comparan el caso que se comenta en las ondas con alguna situación personal, lo que otorga al interviniente alguna autoridad sobre el tema de que se trata.

En buena lógica, la gente que participa lo hace de forma anónima, aunque se han dado situaciones en las cuales, personas interesadas, o implicadas en los casos motivo de comentarios, han logrado conocer las identidades de los protagonistas. Yo creo que hay quienes hacen la confidencia dentro del programa de radio, y se confiesan por medio de las ondas, porque el anonimato los infunde valor para exponer el asunto; o porque esperan que la historia que los atormenta llegue a conocimiento de la persona ante la que no se han atrevido a confesarse de forma directa y personal. Aunque, contándo el asunto en la radio, siempre queda la duda de que lo haya oído el interesado o alguien próximo; quien, atando cabos, deduzca de quépersona están hablando.

Todo esto viene a cuento porque, una de éstas últimas noches, se han narrado un par de casos que han llamado mi la atención poderosamente. Ambos han entrado a primera hora del programa, antes de las dos de la madrugada, con lo cual lograron captar mi atención antes de que me venciera el sueño.

El primero está protagonizado por una mujer que irrumpe en el espacio con voz quebrada, timbre joven, buena dicción y sin acento regional específico. La rotura de su voz se notaba que era debida a una noche de whiski, y falta de sueño, más que a una afección de en la garganta (unas horas de sueño y zumo de frutas, posiblemente, serían suficientes para llevarla a la normalidad)

- Hola, Laura, de Zaragoza; buenas noches. ¿Qué tal estás? - Cristina Lasvignes abre el diálogo como hace siempre, con su tono suave y amable-

-Bien. Bueno.... no se cómo estoy. Creo que estoy loca.

-Laura contesta-  Cristina, no me creo que sea yo la que está hablando....... por la radio...... a estas horas de la noche.- A la mujer se le nota dubitativa.  Su voz va desgranando las circunstancias en las que se halla.

-Soy médico; estoy de guardia en un hospital de esta ciudad donde paso varios días a la semana. Depende de las guardias y cambios de turno. Viajo a Madrid cuando estoy libre de servicio.

-¿ Por qué dices que estás loca?-  pregunta Cristina. Laura tarda unos momentos en contestar. La emisora de radio queda en silencio durante unos segundos, como si hubiera algún fallo técnico.

- Tengo treinta y seis años y me enamorado de un chico de veintidos. Es como un dios: 1,85;  modelo fotográfico; con algo de sangre gitana, moreno total, desde el pelo de su cabeza hasta la uña del pie; sevillano y conocido en su pueblo. Además, cuando estoy cerca de él, el aroma que exhala de su cuerpo me arrebata ( él mismo anuncia un perfume en la tele y en páginas interiores de suplementos dominicales y revistas).

-¿ Y ese es el problema? Chica, ¡ que maravilla! -  Hay chatines que escriben: ( Nifómana) - ¿ me lo endosas ?¿Quién es? ¿ En qué revista? - Cristina comenta: - los chatines se han vuelto locos; la centralita está bloqueada; los chatines han crecidoen más de 40 en unos segundos; todos quieren intervenir-.

- Bueno Laura; sigue contando - le pide Cristina- La radio enmudeció unos segundos pero la voz de Laura vuelve a ocupar la noche en la frecuencia de "hablar por hablar".

- Le conocí hace cinco semanas en la consulta de urgencias del hospital donde trabajo.Soy traumatóloga becaria, en Zaragoza, por un período de seis meses; pero ya he pasado cinco de ellos. - Laura continúa hablando-  Tenía una pequeña luxación en la mano y un golpe en un costado. Me correspondió atenderle a una hora avanzada de la madrugada de un viernes. Cuando entré en el cuarto de curas estaba de espaldas; su mano sana tapaba un hematoma en el torax. LLegué junto a él y me quedé flipada con su cara: pelo corto, bien afeitado y cutis brillante. Tenía unas gotas de sudor en la frente y un gesto de dolor que le hacía candoroso. ¡Quedé flipada!. Noté un suave malestar en el estomágo; al tiempo que Paula, mi compañera ATS, que estaba a mi lado decía a mi oído, bajito : ¡ vaya chorbo... i  a éste no me importaría darle una oportunidad. Se parece al Jaqs ese de la tele.

Laura sigue contando las atenciones que le dispensó y las recomendaciones que le hizo.Según parece el accidente había ocurrido a la salida de un bar de copas. Un patoso, de turno esa noche, con alguna copa de más, se sintió ofendido ante la mirada del "Jaqs" a su acompañante. A las palabras " ¿ qué miras a mi novia" siguieron: un empellón contra un banco, un golpe y una mala postura de la mano  y la intervención de los gorilas del local, que acabaron violentamente con los revoltosos y poniendo a todos en la calle; sin llegar a mayores hechos.

Laura sigue

- Le expliqué que sería bueno que viera su mano y la  costilla hundida dentro de los tres o cuatro días siguientes. Entonces le quitaré los vendajes y también le haré una radiografía. Estoy de guardia el próximo miércoles. Si viene, media hora antes de las diez de la noche, le podré atender de forma especial, si no lo impide o hay otro caso más urgente.

Laura continua - sentí la tentación de "dar en los morros" a Paula que, con sus agresivos y escandalosos 23 años, siempre presume de ser irresistible- Sigue con su voz rota hablando en las ondas. - Paula  siempre comenta cosas como " las mayores no teneis nada que hacer; sois una estrechas". Y, a mi, eso me pone enferma.

-Cubrí el parte de lesiones del "Jaqs"  y me quedé con la carpeta encima de la mesa del despacho. Ya tendría tiempo al día siguiente de enviarla al archivo.

Y sigue comentando

- El miércoles, Jaqs estaba como un clavo a las 9,30 de la noche en las urgencias del hospital.¡ No me lo podía creer!. El expediente médico seguía en mi despacho. Me acordé de Paula, que ese día no estaba de guardia conmigo. Me dije: "tendré que contárselo". Le quité los vendajes y salí, al cambio de turno,justo media hora más tarde, con Jacs a mi lado, caminando por la acera hasta un pequeño restaurante-brasería que cerraba a media noche los días laborables. Una mesa cerca de la parrilla y las brasas encendidas hacían brillar, en tono dorado, el perfil de aquel dios.  - Solo la voz de Laura había quedado en las ondas.... seguía hablando.

-No se cómo fue todo. Me embriagué de tío: educado, elegante, masculino (nada metrosexual). Cuando me dí cuenta estaba embarcada en la aventura. A esa cita siguieron un par de ellas más a la semana siguiente. Mis exámenes a la mano y al torso desnudo de Jaqs me ponían frenética, temblaba y me daban ganas de besarle allí mismo, en plena sala de curas. El viernes volvía a mi casa a Madrid, pero el jueves, en el apartamento de Zaragoza, le monté una cena con platos preparados procedentes de un cátering que hay cerca del hospital. Él llevó el vino envuelto en un lacito rosa (un cabernet souvignon blanc que se enfrió en el congelador antes de abrir la botella) y me arrebató la voluntad desde el momento que cruzó el umbral. Dejó la botella en la cubitera con hielo que estaba sobre la mesa en el centro del loft  y me miró de pelo a pie. Aquella mirada y la aproximación de su cara a la mía, mientras decía " hola, cómo estás", provocaron una oleada de rubor. Sentí que las bragas podrían deslizarse hasta la alfombra. Temblé como una quinceañera, mientras mi corazón se aceleraba cuancdopuso sus manos sobre mis hombros y se atrevió,¡ el muy cara!  aponer sus labios sobre los mios.

- No podía imaginar lo que era aquello. Yo pensaba que a los 36 años estaba de vuelta de vuelta de todo y he descubierto que no se nada de nada. Me encuentro en en interior de una espiral. en el fondo, con esta situación creo que no he salido más allá de los 18 años y bajase en una tarde de feria, por la pendiente de un " tiovivo". Jamás he sentido lo que ahora siento. Toda la vida haciendo lo correcto: Después de estudiar fisilogía y ejercer la medicina durante años, no tenía ni idea de lo que se puede hacer con el cuerpo, ni de la cantidad de posibilidades que le das cuando dejas hacer al partenaire.  Pasaba de un cielo a otro cielo y el infierno era pensar que aquello se podía acabar. Siempre pensando que era frígida y ahora descubro que soy una " calentorra". Ya decía la señora Hite :" no hay mujeres frías, sólo hombres inexpertos"

-Desde entonces, el teléfono móvil (del que antes no me enteraba si tenía batería o estaba en el bolso) es un arma indispensable del que no me puedo desprender para sentir cerca de mi a este hombre. Pero es que, además, ayer volvimos de Sevilla. Hemos pasado la semana (la Feria de Abril) en una orgía inacabable y ahora me estoy reponiendo y haciendo memoria de lo sucedido.

-¿Donde estoy? ¿ Qué he hecho?.

-El viernes anterior le dije a mi marido que me habían invitado unas amigas a pasar unos días en Sevilla. No puso pegas, "¡Bastante trabajas! . No te preocupes: diviértete. Este fin de semana me llevo a las niñas al Parque Warner. Lo pasaremos bien".

-Hoy estoy de nuevo en Zaragoza, es lunes, son casi las dos de la mañana y he tenido un mes pasado de "Carpe diem minimun credula postero" ( Aprovecha el día, no confíes en mañana) - Me he sentido arrastrada por la tentación de vivir el momento, ese pensamiento que dice " aprovecha la oportunidad y no esperes a mañana, porque puede ocurrir que la oportunidad ya no exista".

- Hoy estoy aquí, hablando contigo en un programa de radio sobre el que pretendo descargar el peso de mis actos irreflexivos. He engañado a mi marido impunemente. Soy madre de sus dos hijas de 6 y 7 años . Y los más grave, estoy embarazada. Se lo he contado a mi compañera. ¡ No iba a usar el predíctor estando en un hospital y más siendo una mujer casada!

¿ Que hago, Cristina? ¿Vuelvo a Madrid y le digo a mi marido que vamos a tener un hijo sin más detalles?.¿ Le digo que el hijo concebido no es suyo ?. ¿Qué hago? Cristina.

Cristina dice que el chat está que echa fuego; que los comentarios entran a una velocidad insospechada. Así, cuenta que lee la pantalla de su ordenador en la cual aparece el comentario del  chatín "Severo": "¡que mande al marido a Sevilla y así pasará por La Maestranza; acabará en manos de un buen artista del toreo!". Y Magdalena, defiende  a Laura: "Se valiente. A lo hecho pecho". Estadístico escribe en el muro :"Laura, hija,no te preocupes; uno de cada tres hijos que nacen en el matrimonio no son del marido; y no se enteran".

Laura sigue hablando por la radio. Ahora la voz se le nota menos quebrada. Intuyo que ha quedado descansada tras soltar el lastre de la culpa que soporta encima. Yo oigo entre sueños

- ¿Como es posible que me haya ocurrido a mi esto? Por otro lado tan maravilloso. He sentido, en este mes largo, algo que no había pensado nunca que existiera. Jamás, ni con mi marido, al que conocí en el instituto, ni en cualquiera otra situación. ¡ Me ha vuelto loca!; me ha lanzado a otro mundo de fábula del que no tenía idea de sus existencia. Pero es que, además, yo le adoro. ¿ Y él a mi? ¿Me llamará mañana desde Milán, París o Barcelona? ¿Dejará de ver a la chica de Barcelona con la que comparte piso y más?. ¿ Me someto a un aborto?.

- Cristina, gracias por dejarme hablar en tu programa; ¡ójala tuviera la suerte de que mi marido estuviera oyendo la radio (esta emisora). Quiero arrepentirme, me pesa todo, pero no puedo. Me falta el propósito de enmienda.Sé que en cuanto me llame Jacs, iré a su lado.  Ha sido maravilloso. Sevilla será siempre mi ciudad. ¡ Y cuidado el agua que ha caído!. Gracias por todo. Adios-  Se hace silencio; Laura parece que espera uan respuesta.

- De nada mujer. Llámanos otro día.- Cristina sigue en antena - Cuéntanos cómo acabó esto; o entra el chat y comparte tu experiencia. Ya sabemos todos que no serás la última infiel. Ellos lo han sido siempre y, generalmente, no les pesa. Ahora en el chat "Maria Feminista", andrógina, escribe: ¡ Los tíos, son un asco; lo que dejarán por ahí!.

Cristina dice que, en unos segundos, los compañeros de los servicios informativos, darán su boletìn de las dos. Yo he separado los auriculares de mis oídos y he dejado el receptor sobre la mesilla. Mi mujer se despierta- "¿ Qué oirás a estas horas que no te duermes?¡ Pelma!".

Esto ocurrió la semana pasada. Pero ayer fue un hombre el protagonista: contó que conoció a otro hombre y despues de estar casado mas de ocho años y ser padre de dos hijos, los abandonó hace ocho meses y se fue a vivir su Carpe Diem particular.Se mudó a un pisito con su "novio" en Palma de Mallorca. Es muy feliz pero se acuerda de sus hijos, de sus padres a los que no ha vuelto a ver. Comprende que su mujer le haya pedido la intemerata en el proceso de divorcioStorm.

Cuentas que ya ha tenido broncas con su novio, quien se siente celoso de los niños y, además, ha hecho un par de viajes a la península y pregunta a los chatines: "¿Cómo va a terminar esto? ¿ Se puede acabar?.¿ Me dejará después de haber destrozado mi vida? ¿Salir del armario era esto?"

Laura se acordó del poeta romano Horacio para definir su acciones: como si el mundo se acabara al día siguiente. Pero Horacio acuñó la frase en su obra (Odas,11.8) y la gente sigue interpretando la frase de forma errónea. Él quiso decir "Aprovecha el día, no lo malgastes". Hoy, sin embargo, aquellos que se aplican la frase Carpe diem lo interpretan como " vive hoy y no te preocupes de mañana". ¿ Quién tiene razón?.

A mi edad y en mi situación la responsabilidad personal  se aprecia como lo más importante. Hay que ser responsables. No debemos ser inconscientes. Cuando somos jóvenes nos entregamos y compartimos vida, sueños y proyectos con personas a las que amamos y no podemos dejar tiradas. Pero la gente lo hace; y cada vez con más frecuencia. No nos damos cuenta entonces de que lo que se goza hoy, durante unos minutos o unos días, se puede penar mañana; salvo que se haya perdido la conciencia. Pero, bien es cierto que hoy se vive así; a veces, con poca o nula conciencia dentro de un mundo en el que respeto, amor, familia, etc.  se confunden con sexo, buena vida, vacaciones, en definitiva, la nueva concepción de Carpe diem.Broken Heart. Aunque creo que, a pesar de todo, el niño  o la niña de Laura Jacs tiene derecho a la vida. Fue concebido en un acto de amor. ¡ Qué importa quien sea el padre en el Registro Civil !

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Trabancos: Río y Blog

3 abr 08

El nombre del Blog

 

Hace poco tiempo leía un libro de un autor argentino-no me acuerdo del nombre- cuyo título es "atreverse a escribir". En la obra se expone el miedo que sufre el escritor primerizo a enfrentarse con la hoja de papel en blanco y comenzar a plasmar en ella los pensamientos que están en su mente.
Hoy se usa menos papel a la hora de escribir; como también se usa mucho menos la pluma- hay cantidad de jóvenes que no la conocen- en favor de bolígrafos y rotuladores; sin embargo, esas carencias se suplen con los ordenadores, en los cuales, la pantalla, es una inacabable serie de páginas en blanco en los que puede dejar el autor parte de su materia gris, salvando el texto, mediante una simple opción de"guardar", lo que se haya escrito en el espacio.
Yo, hoy, estoy por primera vez delante del espacio nuevo de este blog y, como por algo hay que empezar, se me ha ocurrido empezar por el título,y lo he puesto -no se si he hecho mal-; después he bajado el cursor hasta el espacio que hay bajo la palabra "texto", debajo de la barra en la que se ubican las tareas del blog. Es un espacio en blanco; no hay papel; está vacío y sobre él hay que escribir, y da tanto o más pánico que hacerlo sobre el folio de papel.

"Trabancos", en castellano, es igual que "trangallos"; estos son los palos que se colocaban suspendidos del collar de los perros, para que, principalmente, durante el tiempo en que la caza estaba criando no pudiesen bajar la cabeza. A los galgos se los ponían también en épocas de veda. La verdad es que no encuentro la relación y, si será esa la razón por la cual se llama Trabancos. Si es así, el río tiene un nombre relacionado con la caza, actividad muy desarrollada por los habitantes de las zonas por las cuales transcurrre su cauce,pues no faltan piezas deseables de ser abatidas por los cazadores:  liebres y perdices, que gozan de buenas recetas de cocina; como avutardas ( hermosas corredoras de la estepa), milanos y azores, con las gozamos contemplando su majestuosa estampa descolgándose de los riscos, sobre los cielos azules,en acrobacias difíciles de igualar.

Trabancos es un nombre antiguo, ya que hay referencias a su cauce en documentos anteriores al siglo XII relacionados con pueblos de sus proximidades, unos vivos, todavía, y otros, abandonados hace siglos.

Las proximdiades del río Trabancos son un espacio con cazaderos próximos donde los galgueros ( a pie o a caballo) llevan a sus colleras de perros a perseguir liebres en las mañanas neblinosas y festivas de noviembre; o en las heladoras y nítidas mañanas de enero, con el suelo duro como las piedras y y la escarcha blanqueando los pocos perdederos donde pueden esconderse, los animales perseguidos.¡ Es hermoso el espectáculo de ver cómo las avutardas salen corriendo raudas sobre las pajas de cereales y las perdices y tórtolas se pierden entre mimbrales y junqueras de los altos ribazos que hay en su praderas.

Por mi parte, creo que hacer trabancos (Trabancos) es realizar saltos y cambios rápidos de dirección: Trabancos es el nombre que pusieron al río en sus primeros kilómetros de andadura, cuando, recién nacido, corre revoltoso y espumeante entre las rocas golpeando a todas ellas a la caída de la sierra morañiega; después conserva el nombre hasta su entrega al Duero, después de cruzar las tierras llanas de Valladolid  lejos de riscos, envuelto su cauce en una tranquilidad perezosa durante muchos años, y hoy, seco y muerto.  La pena es que antaño su corriente se arrastraba escondida entre las junqueras y los mimbrales, que bebían su agua  junto con los chopos y prados que lo rodeaban. Hoy ya no se ven nada más que algunos álamos secos, en recuerdo de aquellas hermosas alamedas llenas de vida, de las que todos años se cortaban esbeltos ejemplares.

Algunos chopos Rio_Trabancos.jpg Estiaje en el Río Trabancos con alameda
800px-Rio_Trabancos_crecido.jpg Crecida veraniega en el Trabancos
El Trabancos que yo conocí, en los días de mi primera infancia, no era un río transitorio y seco como lo es ahora; en aquella època, anterior a su destrozo por el Instituto Nacional de Colonización, en los primeros años 60 del siglo pasado, era un río con caudal permanente, escaso de agua en verano y en otoño,meses en los que se cortaba en alguno de los vados; pero que se mantenía vivo en invierno y era abundante y hasta tumultuoso en algunos días señalados de la primavera, cuando sus aguas frías de neveros, bajaban desde su cabecera, escapadas en ruidosas en crecidas. Las riadas primaverales limpiaban el cauce y hacían salir a las ratas de agua,  y a las nutrias, brillantes y lustrosas, a las orillas, cuando veían inundadas las madrigueras escondidas bajo las raíces de árboles y felpizos de grama.
Esto ocurría, casi siempre. durante unos pocos días de final de marzo o en el mes de Abril. Entonces, coincidendo con la Semana Santa, al río le crecían las barbas: se oía un silbido lejano; era un zumbido sordo del agua que arrastraba barro y basuras que hacían elevar el nivel del río, capaz entonces de anegar praderas y alamedas de sus riberas.
Ahora, sin embargo, el río no corre casi nunca; sólo lo hace coincidiendo con alguna de las tormentas, de estos veranos de "cambio climático"; entonces, con mal talante, llega a copar su cauce de ramas, paja y barro; y arrastrar, agua abajo, alguno de los troncos de álamo, así como los tocones, podridos y secos, de los viejos chopos, que durante siglos le dieron sombra y frescura; fueron, los ahora arrumbados, aquellos chopos que medraron, creciendo altos y verdes, mientras bebieron sus raíces en el agua, hasta que dejó de correr y se secaron todos; río y árboles.

Mi padre me dijo un día, hace más de 50 años, que el río nacía en Herreros de Suso, cerca de Blascomillán, en el norte de la provincia de Ávila y que desembocaba en el Duero, en Herreros (sin más), junto a Pollos, un caserío con una construcción de ladrillo y media docena de cabañas de adobe, que aún se ve desde la carretera de Salamanca, nada más pasar Zofraguilla, en la parte más ancha y caudalosa del Duero tras la desembocadura del Zapardiel, frente a Torrecilla de la Abadesa.

En una ocasión, me llevó a caballo río arriba hasta su nacimiento, en un viaje de varios días. Íbamos bien provistos de mantas, empanadas llenas de "cachos", fiambrera con tortillas de patatas y vino. Vamos, todo lo necesario para pasar algunas jornadas caminado y durmiendo a la intemperie. Yo creo que no tendría siquiera ocho años.
El Trabancos es un río que nace en la Moraña, comarca a más de 1000 metros, sobre en nivel del mar, en la cara norte de las sierras centrales de Ávila y Segovia. Entre su cabecera y su desembocadura en el Duero hay unos 85 kilómetros, con pocos ràpidos en la parte alta y un lento discurrir por los campos de la tierra llana de Salamanca y Valladolid. El agua de su cauce lame las casas de San Cristóbal de Trabancos y Horcajo de las Torres, en Ávila, y las de Fresno el Viejo y Castrejón de Trabancos y queda a unos cuatro kilómetros de Nava del Rey, Alaejos y Sietiglesias de Trabancos,(poblaciones todas ellas de Valladolid) que tienen regueras que desaguan al río las tormentas veraniegas y las lluvias de primavera.
En su riberas se ubicaron poblaciones, algunas fueron abandonas y desaparecieron a lo largo de los siglos y sus restos quedaron reducidos a torrejones que miran al río desde lo alto de su otero. También se hicieron en sus márgenes fincas de labor y casas de campo,  cuyos habitantes terminaron por marcharse a las poblaciones más cercanas; a veces huyendo de las fiebres palúdicas (corrientes en los años posteriores a la Guerra Civil). Las tercianas, fueron unos de los motivos, seguramente, que acabaron con el río Trabancos  al intentar la administración franquista " sanearlo" en los primeros años 60 del siglo pasado.
Desde mi casa hice una vez , en aquellos años, una excursión en bicicleta, siguiendo los senderos de pescadores de cangrejos, que se perdían entre la maleza y las junqueras. Crucé bajo los puentes de las carreteras y llegué, al mediodía, al Duero, que se arrastraba espléndido en su anchura, con el caudal lleno de ondulaciones en la superficie, calmado, entregado y retenido en la distanca de la presa de Castronuño, que lo para y templa (entonces como ahora), igual que hacen los toreros con los toros de casta antes de seguir su camino para bañar ciudades medievales: Toro, con su colegiata, dominando la amplia curva en ballesta( barbacana que diría Machado); después Zamora para lamer su puente medieval, mientras ve reflejadas en sus aguas las siluetas de sus hermosas iglesias románicas, que se acuestan al lado de palacios y murallas, testigos de traiciones, de Urracas manipuladoras y del traidor Vellido, asesino de un rey leonés.

El Trabancos, para mi, no es un río cualquiera. Es el Río; el río de mis recuerdos. He pasado los primeros años de mi vida junto al Río Trabancos. Di mis primeros pasos en el portal de aquella casona de campo, añadida a un molino maquilero. El molino tenía al agua como fuerza motriz para que, durante muchas horas al día, se pudieran mover las piedras que trituraban los cereales o legumbres una vez que eran tragadas por la tolva y llegaban a las muelas devoradoras, que tronaban incansables en un rechinar tumultuoso y acre.

Yo me he sentido integrado en el paisaje de las orillas del Trabancos. Me he dormido con el ruido del agua que llegaba hasta el molino, desde un par de kilómetros arriba, por el canal emisario desde la "toma". He nadado con mis hermanos y amigos en los charcos someros y soleados con piso de pizarra resbaladiza; también me he sumergido, buceando en los profundos y fríos piélagos llenos de manantiales, para abrir los ojos en las aguas llenas de vida, sintiendo, algunas veces, el roce de las anguilas y los barbos en los pies descalzos. He gozado y pescado cangrejos, durante las cálidas noches de junio, con retel y con araña; he lanzado la red y el trasmallo y he depositado boletos, con las primeras sombras de las noches de otoño invierno, recogiéndo las artes con los primeros albores de la mañana siguiente, llenas de peces que habían caído en las trampas arteras y saltaban prendidos en las mallas.

El Río también ha sido el lugar donde empecé a saber lo que era doblar el espinazo sobre el surco de la huerta, regada con sus aguas, tratando de quitar las hierbas, que salían al pie de los maíces o de las remolachas. Tambíen allí, en el Río, me pasé horas leyendo tebeos o libros, sentado en su orilla o en el ribazo del canal, mientras las vacas pastaban entreaguas, ajenas al sol y molestas por los tábanos,  buscando las hierbas más frescas y delicadas. En aquel ambiente de naturaleza, renovada cada primavera, siendo un crío con el bozo de un incipiente bigote, sentí mis primeras poluciones, cuando los toros se iban encima de las vacas "salidas".

Por eso, hoy, cuando el Trabancos no es casi nada; hoy cuando, como un anciano con Alzheimer,el Río ya no se acuerda de que tuvo mucha vida en sus riberas; hoy que su cauce está seco todo el año, excavado, sin manantiales en sus recodos  y que ni siquiera sabe que alguna vez tuvo agua en sus hondonadas y chopos altos y erguidos en sus riberas. Hoy, que es invadido por ovejas que huelen y patean la humedad que se esconde bajo sus arenas blancas, es cuando quiero rendir un homenaje al Trabancos; no por lo que es hoy, sino por lo que fue ayer, cuando en las orillas de sus charcas, en verano, los grupos de mujeres  lavaban lana y después la tendían a secar en las solaneras próximas; cuando las reses con cuernos y las bestias de carga y tiro bebían su agua limpia y veían reflejados sus ojos, antes de que las ondas de la líbélula la ollaran con su roce la fugura titubeante. También lo hago por su historia; por aquellos siglos en los que su línea verde, de agua y árboles, era parte de la tierra de frontera cristiana, vigilada desde los torrejones construidos en lo alto de los oteros, cerca de los caminos y las cañadas que, desde Toro o Zamora, bajaban del Reino de León hacia las Extremaduras, en aquellos años en los albores de Castilla; cuando nacía España.

Por todo esto he titulado este blog : "Trabancos"; porque me siento unido al Río, a pesar de que no lo veo hace tiempo. Sólo su nombre es suficiente para hacerme evocar unos tiempos felices y otros no tanto, pero que han sido mi vida y la de mi familia durante casi todo el siglo XX.

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