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La Coctelera

Carpe Diem- 2008

9 may 08
11 mayo

Carpe diem- 2008

Los individuos que hemos abandonado las actividades laborales,al pasar a situación de jubilados,nos hemos convertido, desde hace quince o veinte años, en asiduos escuchantes de la radio. Somos personas, que solemos hacer largas caminatas, con los pequeños aparatos analógicos en el bolsillo de nuestras cazadoras y con los auriculares conectados a nuestros oìdos. Son, generalmente, aparatos con emisoras presintonizadas( diez, doce o más), con las que se enlaza por la simple presión del dedo sobre un botón determinado.

Con tal facilidad de cambio se ha creado lo que yo llamo "infidelidad de frecuencia"; pues se puede pasar de una a otra emisora en el momento justo en que al escuchante no le gusta la música que está sonando o la opinión expuesta por el tertuliano o político de turno. No debe olvidarse que a estas edades, pasados los sesenta, conviene sólo prestar atenciòn a la parte amable de la noticia y oir lo que nos guste.

Por la mañana ( hora habitual del paseo) cambiamos de emisora, pasando de Luis del Olmo a Carlos Herrera o de Jiménez los Santos a Carles Francino, con la misma facilidad que deseábamos cambiar de chica cuando éramos jóvenes y con la bragueta dispuesta. También, ponemos música clásica o ligera conectando con algunas de las emisoras especializadas; eso sí, procurando que las canciones que suenen sean en español. Baladas o música española de los sesenta y setenta son, casi siempre, las piezas preferidas.

Por la noche oigo la radio después de la una de la madrugada. Me acuesto tarde, y, me quedo dormido, despues de haber pasado un buen rato alternando entre las emisoras: Onda Cero y la Ser. Sobre todo esta última que, desde hace muchos años, mantiene en antena un programa de bastante éxito: " hablar por hablar".

Generalmente son las dos de la mañana cuando, tras mirar la hora en el reloj de la mesilla de noche, doy media vuelta y, pocos minutos más tarde, me quedo dormido. Los auriculares me aislan del mundo exterior y, a veces, me sitúan como alguien ajeno a la casa. Mi esposa suele estar ya dormida a esa hora plácidamente, por lo que procuro que la música o los diálogos no trasciendan y, si alguna vez ha pasado, he tenido que aguantar la correspondiente bronca.

" Hablar por hablar" se desarrolla entre la una y media y las cuatro de la madrugada. Y yo incluyo su contenido dentro del grupo de "confidencias a media noche", o de "reality show" en formato hablado. El espacio está moderado por una chica catalana con voz dulce, abierta, y tono comprensivo y afectuoso, que se llama Cristina Lasvignes, sucesora de otras muchas profesionales del periodismo y la comunicación que han tenido éxito en radio; alguna de ellas se ha convertido en estrella de la televisión.

El programa es interactivo, con intervención de oyentes que cuentan sus "vivencias", y consiste en que unos explican su situación dentro de conflictos familiares o crisis existenciales; y, al mismo tiempo, piden consejo a personas que escuchan el programa, y a los internautas conectados a la Wed del mismo. Los oyentes se ponen en contacto con la emisora a través de un teléfono gratuito y, los internautas, lo hacen mediante la conexión a un chat que cuenta, según parece, con mas de 200 "enchufados" cada noche, son los llamados " chatines"-, quienes hacen comentarios que son leídos por la locutora y presentadora del programa. Todos opinan y dan consejos acerca de cómo actuarían ellos en las situaciones de crisis que se cuentan en las ondas. Muchos de los que opinan dicen que han pasado por situaciones similares, lo que les otorga alguna autoridad en el tema de que se trata.

En buena lógica, la gente que interviene lo hace de forma anónima, aunque se han dado situaciones en las cuales, personas interesadas, o implicadas en los casos motivo de comentarios, han logrado conocer las identidades de los protagonistas. Yo creo que hay quienes hacen la confidencia dentro del programa de radio, y se confiesan por medio de las ondas, porque el anonimato les infunde valor para exponer el asunto. En otros casos, lo hacen con la esperanza de que la historia que les atormenta llegue al conocimiento de la persona ante la que no se han atrevido a confesarse de forma directa y personal. Aunque, contándolo en la radio, siempre queda la duda de que lo haya oído el interesado o alguien próximo; que atando cabos deduzca de quién se trata.

Todo esto viene al caso porque, una de éstas últimas noches, se han contado un par de casos que me han llamado la atención, y, ambos han entrado a primera hora del programa, antes de las dos de la madrugada, con lo cual lograron captar mi atención antes de que me venciera el sueño.

El primero está protagonizado por una mujer que irrumpe en el espacio con voz quebrada, aunque joven, con buena dicción y sin acento regional específico. La rotura de su voz se notaba que era debida, más que a una afecciónde garganta, a una noche de desenfreno. Unas horas de sueño y zumo de frutas posiblemente serían suficientes para llevarla a la normalidad.

Hola, Laura, de Zaragoza; buenas noches. ¿Qué tal estás? - Cristina Lasvignes abre el diálogo como hace siempre, con su tono suave y amable-

Bien. Bueno.... no se cómo estoy. Creo que estoy loca.

-Laura contesta-. Cristina, no me creo que sea yo la que está hablando....... por la radio...... a estas horas de la noche.- A la mujer se le nota dubitativa- Su voz va desgranando las circunstancias en las que se halla.

Soy médico; estoy de guardia en un hospital de esta ciudad donde paso varios días a la semana. Depende de las guardias y cambios de turno. Viajo a Madrid cuando estoy libre de servicio.

-¿ Por qué dices que estás loca?-  pregunta Cristina. Laura tarda unos momentos en contestar-. La radio se queda en silencio-.

- Tengo treinta y seis años y me enamorado de un chico de veintidos; es como un dios: 1,85, modelo fotográfico, creo que con algo de sangre gitana, moreno total. Además, siempre que estoy cerca de su cuerpo, huelo un perfume que él anuncia en la tele y en páginas interiores de los suplementos dominicales.Y además, sevillano y conocido en su pueblo.

-¿ Y ese es el problema?. Chica, ¡ que maravilla!-  Hay chatines que escriben: ( Nifómana)- ¿ me lo endosas ?¿Quién es? ¿ En qué revista? .- Cristina dice que los chatines se han vuelto locos; que las comunicaciones en la red se multiplican; que todos quieren intervenir-.

- Bueno Laura; sigue contando - le pide Cristina-. La radio enmudeció unos segundos pero la voz de Laura vuelve a ocupar la noche en la frecuencia de "hablar por hablar".

- Le conocí hace cinco semanas en la consulta de urgencias del hospital donde trabajo.Soy traumatóloga becaria, en Zaragoza, por un período de seis meses; pero ya he pasado cinco de ellos. - Laura continúa hablando-  Tenía una pequeña luxación en la mano y un golpe en un costado. Me correspondió atenderle a una hora avanzada de la madrugada de un viernes. Cuando entré en el cuarto de curas estaba de espaldas; su mano sana se apoyaba en el costado dolorido. LLegué junto a él y me quedé flipada con su cara: pelo corto, bien afeitado y cutis brillante. Tenía unas gotas de sudor en la frente y un gesto de dolor que le hacía candoroso. Me sentí atraída por él desde ese momento. Noté un suave malestar en mi estomágo; al tiempo que Paula, la enfermera que estaba conmigo, decía a mi oído, bajito : ¡ vaya chorbo i  a éste no me importaría darle una oportunidad. Se parece al Jaqs ese de la tele.

-Laura sigue contando las atenciones que le dispensó y las recomendaciones que le hizo.Según parece el accidente había ocurrido a la salida de un bar de copas. El patoso de turno se sintió ofendido ante la mirada del "Jaqs" a su acompañante. Un empellón contra un banco y una mala postura de la mano tras las palabras: "¿ Qué miras a mi novia ?", lograron que los gorilas del local acabaran de mala manera con los revoltosos poniendo a todos en la calle, sin llegar a mayores hechos.

Yo le dije que sería bueno que viera su mano y esa costilla hundida dentro de los tres o cuatro días siguientes. Laura sigue hablando: - entonces le quitaré los vendajes y también le haré una radiografía.- Estoy de guardia el próximo miércoles. Si viene, media hora antes de las diez de la noche, le podré atender de forma especial, si no lo impide hay otro caso más urgente.

-Laura dice que sintió la tentación de "dar en los morros" a Paula que, con sus agresivos y escandalosos 23 años, siempre presumía de ser irresistible. Sigue en las ondas con su voz truncada, ronca. - Ella, Paula, tiene la costumbre de hacer comentarios como " las mayores no teneis nada que hacer; sois una estrechas". Y a mi eso me pone enferma.

Cuenta que cubrió el parte de lesiones del "Jaqs" de forma rápida y se quedó con la carpeta encima de la mesa de su despacho. Ya tendría tiempo al día siguiente de enviarla al archivo.

aY sigue comentando - El miércoles, Jaqs estaba como un clavo a las 9,30 de la noche en las urgencias del hospital de Zaragoza. No me lo podía creer. El expediente médico seguía en mi despacho. Me acordé de Paula, que ese día no estaba de guardia conmigo. Me dije: "tendré que contárselo". Le quité los vendajes y salí, justo media hora más tarde, con el mozo a mi lado, camino de un pequeño restaurante-brasería que cerraba tarde los días laborables. Una mesa cerca de las brasas hacía brillar, en tono dorado, el perfil de aquel dios.  -Solo la voz de Laura había quedado en las ondas.Seguía hablando.

-No se cómo fue todo. Me embriagué de tío: educado, elegante, masculino- nada metrosexual-. Cuando me dí cuenta estaba embarcada en la aventura; a esa cita siguieron un par de ellas más a la semana siguiente. Mis exámenes a la mano y al torso desnudo de Jaqs me ponían frenética, temblaba y me daban ganas de besarle allí mismo, en plena sala de curas. El viernes volvía a mi casa a Madrid, pero el jueves, en el apartamento de Zaragoza, le monté una cena con platos preparados procedentes de un cátering que hay cerca del hospital. Él llevó el vino envuelto en un lacito rosa (un cabernet souvignon blanc que se enfrió en el congelador antes de abrir la botella) y me arrebató la voluntad desde el momento que pasó el umbral. Dejó la botella en la cubitera con hielo que estaba sobre la mesa  y me miró de pelo a pie Se me cayeron las bragas en cuanto me puso las manos sobre los hombros.

No podía imaginar lo que era aquello. Yo pensaba que a los 36 años iba de vuelta de todo y he descubierto que no se nada. Estoy dentro de una espiral como si tuviese 18 años y bajase por la pendiente de un " tiovivo". Jamás he sentido lo que ahora siento. Toda la vida haciendo lo correcto: Yo, médico, y no tenía ni idea de lo que se puede hacer con el cuerpo, ni de la cantidad de posibilidades que tiene dejar hacer al otro. Pasaba de un cielo a otro cielo y el infierno era pensar que aquello se podía acabar.

Desde entonces, el teléfono móvil (del que antes no me enteraba si tenía batería o estaba en el bolso) es un arma indispensable del que no me puedo desprender para sentir cerca de mi a este hombre. Pero es que, además, ayer volvimos de Sevilla. Hemos pasado la semana de la Feria de Abril juntos en una orgía inacabable y ahora me estoy reponiendo y haciendo memoria de lo sucedido.

¿Donde estoy? ¿ Qué he hecho?.

El viernes anterior le dije a mi marido que me habían invitado unas amigas a pasar unos días en Sevilla. No puso pegas, "¡Bastante trabajas! . No te preocupes: diviértete. Este fin de semana me llevo a las niñas al Parque Warner. Lo pasaremos bien".

Hoy estoy de nuevo en Zaragoza, es lunes, son casi las dos de la mañana y he tenido un mes pasado de "Carpe diem minimun credula postero" ( Aprovecha el día, no confíes en mañana) - Me he sentido arrastrada por la tentación de vivir el momento, ese pensamiento que dice " aprovecha la oportunidad y no esperes a mañana, porque puede ocurrir que la oportunidad ya no exista".

Hoy estoy aquí, hablando contigo; en un programa de radio sobre el que pretendo descargar el peso de mis actos irreflexivos. He engañado a mi marido. Tengo dos niñas de 6 y 7 años y se que estoy embarazada. Se lo he contado a mi compañera. ¡ No iba a usar el predíctor estando en un hospital y más siendo una mujer casada!

¿ Que hago, Cristina? ¿Vuelvo a Madrid y le digo a mi marido que vamos a tener un hijo sin más detalles?.¿ Le digo que el hijo concebido no es suyo ?. ¿Qué hago? Cristina.

Cristina dice que el chat está que echa fuego; que los comentarios entran a una velocidad insospechada. Así, cuenta que lee la pantalla de su ordenador en la cual aparece el chatín Severo y su comentario,: "¡que mande al marido a Sevilla y así pasará por La Maestranza; acabará en manos de un buen artista del toreo!". Y Magdalena, defiende  a Laura: "Se valiente. A lo hecho pecho". Estadístico escribe :"Laura, hija,no te preocupes; uno de cada tres hijos que nacen en el matrimonio no son del marido; y no se enteran".

Laura sigue hablando por la radio. Ahora la voz se le nota menos quebrada. Intuyo que ha quedado descansada tras soltar el lastre de la culpa que soporta encima. Yo oigo entre sueños - ¿Como es posible que me haya ocurrido a mi esto? Por otro lado tan maravilloso. He sentido, en este mes largo, algo que no había pensado nunca que existiera. Jamás, ni con mi marido, al que conocí en el instituto, ni en cualquiera otra situación. ¡ Me ha vuelto loca!; me ha lanzado a otro mundo de fábula del que no tenía idea de sus existencia. Pero es que, además, yo le adoro. ¿ Y él a mi? ¿Me llamará mañana desde Milán, París o Barcelona? ¿Dejará de ver a la chica de Barcelona con la que comparte piso y más?. ¿ Me someto a un aborto?.

- Cristina, gracias por dejarme hablar en tu programa; ¡ójala tuviera la suerte de que mi marido estuviera oyendo la radio (esta emisora). El caso es que me pesa; pero no me arrepiento de nada dce lo sucedido. Ha sido maravilloso. Sevilla será siempre mi ciudad. ¡ Y cuidado el agua que ha caído en la Feria!. Gracias por todo. Adios-. Laura, se nota que espera la respuesta-.

- De nada mujer. Llámanos otro día.- Cristina sigue en antena - Cuéntanos cómo acabó esto; o entra el chat y comparte tu experiencia. Ya sabemos todos que no serás la última infiel. Ellos lo han sido siempre y, generalmente, no les pesa. En el chat Maria Feminista, andrógina, escribe: ¡ Los tíos, son un asco; lo que dejarán por ahí!.

Cristina dice que, en unos segundos, los compañeros de los servicios informativos, darán su boletìn de las dos. Yo he separado los auriculares de mis oídos y he dejado el receptor sobre la mesilla. Mi mujer se despierta- "¿ Qué oirás a estas horas que no te duermes?¡ Pelma!".

Esto ocurrió la semana pasada. Pero ayer fue un hombre el protagonista: contó que conoció a otro hombre y despues de estar casado mas de ocho años y ser padre de dos hijos, les abandonó hace ocho meses y se fue a vivir su oportunidad Carpe diem.Se mudó a un pisito con su hombre, en Palma de Mallorca. Es muy feliz pero se acuerda de sus hijos, de sus padres a los que no ha vuelto a ver. Comprende que su mujer le haya pedido la intemerata en el proceso de divorcioStorm. Lo único que no cuenta es que ya ha tenido alguna bronca con su novio, quien se siente celoso de los niños y, además, ha hecho un par de viajes a la península y pregunta a los chatines: "¿Cómo va a terminar esto? ¿ Se puede acabar?.¿ Me dejará después de haber destrozado mi vida? ¿Salir del armario era esto?"

Laura se acordó del poeta romano Horacio para definir su acciones: como si el mundo se acabara al día siguiente. Pero Horacio acuñó la frase en su obra (Odas,11.8) y la gente sigue interpretando la frase de forma errónea. Él quiso decir "Aprovecha el día, no lo malgastes". Hoy, sin embargo, aquellos que se aplicanla frase Carpe diem lo interpretan como " vive hoy y no te preocupes de mañana". ¿ Quién tiene razón?.

A mi edad y en mi situacón de jubilado, la responsabilidad se aprecia como lo más importante. No debemos ser inconscientes; pero cuando somos jóvenes nos entregamos y compartimos vida y sueños con personas a las que amamos y a las que no podemos dejar tiradas, pero lo hacemos; y cada vez con más frecuencia. No nos damos cuenta entonces de que lo que se goza hoy se puede penar mañana; salvo que se haya perdido la conciencia. Pero, bien es cierto que hoy se vive así; a veces, con poca o nula conciencia dentro de un mundo en el que respeto, familia, amor etc. se confunden con sexo, buena vida, vacaciones, en definitiva, la nueva concepción de Carpe diem.Broken Heart. Aunque creo que, a pesar de todo, el niño  o la niña de Laura Jacs tiene derecho a la vida. Fue concebido en un acto de amor. ¡ Qué importa quien sea el padre en el Registro Civil !

 

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Trabancos: Río y Blog

3 abr 08

El nombre del Blog

Hace poco tiempo leía un libro de un autor argentino-no me acuerdo del nombre- cuyo título es "atreverse a escribir". En la obra se expone el miedo que sufre el escritor primerizo a enfrentarse con la hoja de papel en blanco y comenzar a plasmar en ella los pensamientos que están en su mente.
Hoy se usa menos papel a la hora de escribir; como también se usa mucho menos la pluma- hay cantidad de jóvenes que no la conocen- en favor de bolígrafos y rotuladores; sin embargo, esas carencias se suplen con los ordenadores, en los cuales, la pantalla, es una inacabable serie de páginas en blanco en los que puede dejar el autor parte de su materia gris, salvando el texto, mediante una simple opción de " guardar", lo que se haya escrito en el espacio.
Yo, hoy, estoy por primera vez delante del espacio nuevo de este blog y, como por algo hay que empezar, se me ha ocurrido empezar por el título,y lo he puesto -no se si he hecho mal-; después he bajado el cursor hasta el espacio que hay bajo la palabra "texto", debajo de la barra en la que se ubican las tareas del blog. Es un espacio en blanco; no hay papel; está vacío y sobre él hay que escribir, y da tanto o más pánico que hacerlo sobre el folio de papel.

"Trabancos", en castellano, es igual que "trangallos"; estos son los palos que se colocaban suspendidos del collar de los perros, para que, en el tiempo de cría de la caza, no pudiesen bajar la cabeza.La verdad es que no encuentro la relación y, si será esa la razón por la cual se llama Trabancos. Si es así, el río tiene un nombre relacionado con la caza, actividad muy desarrollada por los habitantes de las zonas por las cuales transcurrre su cauce,pues es una zona en las cuales no faltan piezas deseables de ser abatidas por los cazadores: las liebres, perdices, que gozan de buenas recetas de cocina y avutardas y milanos, aves con las gozamos viendo su majestuosa estampa en tierra y en el aire. El río Trabancos es espacio con cazaderos próximos para galgos siguiendo liebres; con avutardas corriendo ràpidas en las pajas de cebada y perdices y tórtolas perdiéndose entre los mimbrales y junqueras de sus praderas. Trabancos es un nombre antiguo, ya que hay referencias a su cauce en documentos anteriores al siglo XII relacionados con pueblos de sus proximidades, unos vivos, todavía, y otros, abandonados hace siglos.

Por mi parte, creo que Trabancos se refiere a saltos y cambios rápido de dirección. Trabancos es el nombre aplicado al río en sus primeros kilómetros de andadura, cuando, recién nacido, corre revoltoso y espumeante entre las rocas, a la caída de la sierra morañiega, pero que choca antes de llegar a la mitad de camino de vida, cuando deja los riscos y llega a las tierras llanas, con la tranquilidad perezosa de su cauce, que antaño. La pena es que antes su corriente se arrastraba escondida entre las junqueras y los mimbrales, que bebían su agua, juntos con los linderos prados, y las alamedas llenas de vida, de las que quedan cada día menos ejemplos.
Canal de Castilla VAlgunos chopos Rio_Trabancos.jpg Estiaje en el Río Trabancos con alameda
800px-Rio_Trabancos_crecido.jpg Crecida veraniega en el Trabancos
El Trabancos que yo conocí, en los días de mi primera infancia, no era un río transitorio y seco como lo es ahora; en aquella època, anterior a su destrozo por el Instituto Nacional de Colonización, en los primeros años 60 del siglo pasado, era un río con caudal permanente, escaso de agua en verano y en otoño,meses en los que se cortaba la corriente en alguno de los vados; pero que se mantenía vivo en invierno y era abundante y hasta tumultuosa en algunos días señalados de la primavera, cuando, desde su cabecera, bajaban las nieves, ya líquidas y frías, escapadas en ruidosas crecidas que limpiaban el cauce y hacían salir a las ratas de agua, brillantes y lustrosas como las nutrias, a las orillas, cuando veían inundadas sus madrigueras; escondidas, éstas, bajo las raíces y los felpizos de grama.Esto ocurría, casi siempre. durante unos pocos días de final de marzo o en el mes. Entonces, coincidendo con la Semana Santa, al río le crecían las barbas. Aquellos días de crecida se oía un silbido lejano; era un zumbido sordo del agua que arrastraba barro y basuras y que hacía elevar el nivel del río siendo capaz de anegar las praderas y las alamedas de sus riberas. Ahora, sin embargo, el río no corre casi nunca; tan solo lo hace coincidiendo con alguna de las tormentas, de estos veranos de "cambio climático"; entonces, con mal talante, llega a copar su cauce de ramas, paja y barro; y arrastrar agua abajo alguno de los troncos de álamo abandonados, así como los tocones, podridos y secos, de los viejos chopos, que durante siglos le dieron sombra y frescura; fueron los ahora arrumbados aquellos chopos que medraron, creciendo altos y verdes, mientras bebieron sus raíces en el agua; hasta que ésta dejó de correr y se secaron todos; río y árboles.

Mi padre me dijo un día, hace más de 50 años, que el río nacía en Herreros de Suso, cerca de Blascomillán, en el norte de la provincia de Ávila y que desembocaba en el Duero en Herreros (sin más), junto a Pollos, un caserío con una construcción de ladrillo y media docena de cabañas de adobe, que aún se ve desde la carretera de Salamanca, nada más pasar Zofraguilla, en la parte más ancha y caudalosa del Duero tras la desembocadura del Zapardiel.

En una ocasión, me llevó a caballo río arriba hasta su nacimiento, en un viaje de varios días. Íbamos bien provistos de mantas; empanadas bien llenas de "cachos", fiambrera con tortillas y vino. Vamos, todo lo necesario para pasar días y noches caminado y andando a la intemperie. Yo creo que no tendría siquiera ocho años.
El Trabancos es un río que nace en la Moraña, comarca a más de 1000 metros, sobre en nivel del mar, en la cara norte de las sierras centrales de Ávila y Segovia. Entre su cabecera y su llegada al Rio Duero,hay unos 85 kilómetros, con pocos ràpidos en la parte alta y un lento discurrir por los campos de la tierra llana. El agua de su cauce lame las casas de San Cristóbal de Trabancos y Horcajo de las Torres, en Ávila, y las de Fresno el Viejo y Castrejón de Trabancos,quedando alejado de Nava del Rey, Alaejos y Sietiglesias de Trabancos,( poblaciones todas ellas de Valladolid) con regueras que desaguan a él las tormentas veraniegas y las lluvias de primavera. En su riberas siempre ha habido poblaciones, algunas desaparecidas a lo largo de los siglos o que quedaron reducidos a restos anónimos o en casa de campo y fincas de labor cuyos habitantes terminaron por marcharse a las poblaciones más cercanas, a veces huyendo de las fiebres palúdicas, corrientes en los años posteriores a la Guerra Civil-. Las tercianas, fueron motivo, seguramente, del final y de lo que acabó con el río al intentar " sanearlo" en los años 60.
En esos años de bici y moto incipiente, ya mucho más mozo, me fui una mañana solo, río abajo, pedaleando en una bicicleta por los senderos pisados por los pescadores cuando podía; cuando la maleza y la arena lo impedía,caminaba con ella de la mano, bajo los puentes de las carreteras.
Así llegué, casi al medio día, al Duero que se arrastraba espléndido de anchura y caudal, lleno de ondulaciones en la superficie, calmado y entregado, retenido ya en la distancia de la presa de Castronuño, que le para y templa -entonces como ahora- como hacen los toreros con los toros de casta, antes de seguir su camino hacia las ciudades medievales. Para primero en Toro, con su Colegiata, dominando la amplia curva en ballesta. Como díría Machado " barbacana" mirando a Portugal. Después lo hace en Zamora, para lamer su puente medieval con ventanales, mientras ve reflejadas en sus aguas las siluetas de las iglesias románicas, que se acuestan al lado de palacios y de murallas que saben de traiciones de Reinas Urracas y asesinos Vellidos.

El Trabancos, para mi, no es un río cualquiera; es el Río, el río de mis recuerdos. He pasado los primeros años de mi vida junto al Río Trabancos. Di mis primeros pasos en el portal de aquella casona de campo, añadida a un molino maquilero. El molino tenía al agua como fuerza motriz para que, durante muchas horas al día, se pudieran mover las piedras que trituraban los granos de cereales o legumbres; las mieses entraban por la tolva y llegaban a las muelas devoradoras, que tronaban incansables en un rechinar tumultuoso.

Yo me he sentido integrado en el paisaje de las orillas del Trabancos. Me he dormido con el ruido del agua que llegaba hasta el molino, desde un par de kilómetros arriba, por el canal emisario de la "toma". He nadado con mis hermanos y amigos en los charcos someros y soleados con piso de pizarra resbaladiza; también me he tirado de cabeza en los profundos y fríos piélagos llenos de manantiales, para abrir los ojos en las aguas llenas de vida, sintiendo, algunas veces, el roce de las anguilas y los barbos en los pies descalzos. He gozado y pescado cangrejos, durante las cálidas noches de junio, con retel y con araña; he lanzado la red y el trasmallo y he depositado los boletos, en las primeras horas de las noches de otoño y en invierno, recogiéndo las artes al amanecer llenas de peces que habían caído en las trampas arteras y saltaban prendidos en las mallas.

El Río también ha sido el lugar donde empecé a saber lo que era doblar el espinazo sobre el surco de la huerta, regada con sus aguas, tratando de quitar las hierbas, que salían al pie de los maíces o de las remolachas. Tambíen allí, en el Río, me pasé horas leyendo tebeos o libros, sentado en su orilla o en el ribazo del canal, mientras las vacas lecheras y sus crías pastaban entre los ribazos y las junqueras, buscando las hierbas más frescas y delicadas.En aquel ambiente de naturaleza renovada cada primavera, siendo un crío, con el bozo de un incipiente bigote, se me subía el pavo cuando los toros se iban encima de las vacas que " andaban salidas".

Por eso, hoy, que el Trabancos no es casi nada; hoy que, como un anciano con Alzheimer,el Río ya no se acuerda de que tuvo mucha vida en sus riberas; hoy que su cauce está seco todo el año, excavado, sin manantiales en sus recodos -desaparecidos estos tras las profundas perforaciones salvajes en sus campos próximos- y que ni siquiera sabe que alguna vez tuvo agua en sus hondonadas y chopos altos y erguidos. Hoy que es invadido por ovejas que huelen y patean la humedad que se esconde bajo sus arenas blancas; hoy, quiero rendir un homenaje al Trabancos, no por lo que es hoy, sino por lo que fue ayer, cuando en las orillas de sus charcas veraniegas, los grupos de mujeres deshacían colchones y lavaban lana y después la tendían a secar en las solaneras próximas y también cuando las reses con cuernos y las bestias de carga y tiro bebían su agua limpia y veían reflejados sus ojos antes de que las ondas de la líbélula la ollaran con su roce. También lo hago por su historia; por aquellos siglos en los que su línea verde, de agua y árboles, era parte de la tierra de frontera cristiana, vigilada desde los torrejones construidos en lo alto de los oteros, cerca de los caminos y las cañadas que, desde Toro o Zamora, bajaban del Reino de León hacia las Extremaduras, en aquellos años en los albores de Castilla; cuando nacía España.

Por todo esto he titulado este blog : "Trabancos"; porque me siento unido al Río, a pesar de que no lo veo hace tiempo. Sólo su nombre es suficiente para hacerme evocar unos tiempos felices y otros no tanto, pero que han sido mi vida y la de mi familia durante casi todo el siglo XX.

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